La elastografía hepática por onda de corte mide qué tan rígido está el tejido del hígado y cuánta grasa contiene. Convierte dos preguntas que antes sólo respondía una biopsia en dos cifras objetivas, obtenidas en la misma cita y sin puncionar nada.
La elastografía integrada al ultrasonido no solo mide: también mira. En el mismo estudio se evalúa el hígado completo, sin cita adicional y sin costo aparte.
La velocidad de la onda de corte se mide en metros por segundo y se expresa también en kilopascales. Es el dato que permite descartar o confirmar fibrosis avanzada, y el que se puede comparar contra sí mismo dentro de seis meses.
El coeficiente de atenuación cuantifica la esteatosis en un número. Deja atrás el «hígado brillante» del reporte convencional, que es una impresión subjetiva y poco sensible en grados leves.
La medición se coloca bajo guía de imagen, evitando vasos y costillas. Y en el mismo estudio se revisan vesícula y vía biliar, lesiones focales, permeabilidad del sistema portal, bazo y riñones. Los equipos que solo miden rigidez no generan imagen y no pueden hacerlo.
No son una opinión sobre su hígado. Son mediciones reproducibles que su médico puede comparar contra el estudio del año pasado y contra el del año que viene.
Se reporta la mediana de diez mediciones, con su rango intercuartílico y el cociente IQR/mediana como control de calidad, que en metros por segundo debe ser ≤ 15 %. Un valor suelto, sin esos tres datos, no es interpretable.
Cuantifica la esteatosis con una correlación frente a resonancia magnética notablemente superior a la del ultrasonido convencional en escala de grises.
El estudio se realiza con un ecógrafo FUJIFILM ARIETTA 65, mediante su función SWM (Shear Wave Measurement), que es elastografía de onda de corte puntual. Bajo guía de imagen se coloca una caja de medición en parénquima hepático homogéneo —evitando vasos, costillas y la cápsula—, el equipo genera una onda de corte y mide su velocidad de propagación. Un tejido más rígido transmite la onda más rápido.
Se toman diez adquisiciones y se reporta la mediana, no un valor suelto. En la misma adquisición el equipo calcula el coeficiente de atenuación (ATT), que cuantifica la grasa hepática en dB/cm/MHz.
El estudio no duele, no requiere contraste, no usa radiación y no necesita sedación. Se realiza acostado, con el brazo derecho levantado, respirando tranquilo.
Conviene decirlo con claridad, porque es lo que distingue un centro serio de uno que vende estudios:
Hay situaciones que elevan la rigidez sin que exista fibrosis, y preferimos advertirlas antes del estudio: transaminasas por arriba de cinco veces el límite superior, ascitis significativa, congestión hepática por insuficiencia cardiaca derecha, obstrucción de la vía biliar y consumo activo de alcohol. En esos casos conviene esperar o interpretar el valor con reservas.
Una excepción útil: un valor dentro del rango normal descarta fibrosis significativa aun con esos factores presentes. El que hay que reinterpretar es el valor alto.
Es el único requisito, y es el que más resultados arruina cuando no se cumple. Comer antes puede elevar la rigidez medida entre 22 % y 31 %: suficiente para convertir un hígado normal en una falsa fibrosis avanzada. Las guías piden un mínimo de cuatro horas; aquí pedimos ocho.
Puede tomar agua y sus medicamentos habituales con un poco de agua. Traer marcapasos o desfibrilador implantable ya no es contraindicación. El sobrepeso no impide el estudio. Descanse diez minutos antes: el ejercicio intenso reciente también altera la medición.
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